miércoles, 10 de febrero de 2010

VIAJE A BEIJING

¡Qué ilusión, que nervios y qué largo! Fueron alrededor de 9 horas (no sabíamos lo que nos tocaba de vuelta, ya lo veréis)
Fue una experiencia inolvidable y, sobre todo, porque la vivimos con los abuelos de Celia. Verles la cara era un poema, era una contradicción de sensaciones (nervios, ilusión, miedo).
Conocimos a la gente que iba a compartir el viaje con nosotros y tras la llegada a Beijing cada uno cogió otro avión para ir al orfanato en que tenían a sus niñas ¡la próxima vez que nos viéramos sería con los bebés! Por cierto, el aeropuerto es impresionante. Ahí descubrimos la China rica.
Nosotros nos quedamos en Beijing porque Celia es de una ciudad muy cercana, Tianjin, por lo que el trayecto lo hicimos el día 11 de octubre en minibús. Esta ciudad depende administrativamente de Beijing y "sólo" tiene 5 millones de habitantes.

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